EL sol y la piel


¿Qué es el Sol?
El Sol es el astro central del sistema solar, y todos los planetas que lo forman, como la Tierra, giran a su alrededor atraídos por su fuerza de gravedad.1
Podríamos comparar al Sol a una especie de reactor nuclear natural que desprende energía constantemente, y en concreto nos vamos a referir a la emisión de radiaciones solares ultravioletas.

Tipos de Radiaciones solares
La radiación solar que llega a la Tierra, está formada por varios tipos de rayos: los infrarrojos que producen calor (56%), luz visible (39%), y radiación ultravioleta (5%).
Vamos a ocuparnos solo de la radiación ultravioleta, por ser la responsable directa de los efectos biológicos sobre nuestra piel: el eritema (enrojecimiento), y el bronceado. Existen 3 tipos de rayos ultravioleta: A, B, y C.

UV-A: Son los que tienen mayor poder de penetración en la piel, siendo responsables del envejecimiento cutáneo, manchas solares y cáncer de piel. Así mismo, proporcionan un bronceado inmediato que aparece en pocas horas pero que no perdura más de 2 días.
UV-B: A ellos se debe tanto el eritema (enrojecimiento), como del bronceado verdadero de la piel, que aparece a las 24-48 horas y perdura durante 14-24 días.
UV-C: Es una radiación letal para la vida, y afortunadamente queda atrapada en la capa de ozono, por lo que no llega a nuestra piel. El cambio climático y la progresiva destrucción de la capa de ozono pueden favorecer la penetración en la Tierra de los rayos ultravioleta C, provocando efectos devastadores sobre los seres vivos.2


¿Qué efectos tiene el Sol sobre nuestro organismo?
El Sol nos da la vida y es fuente de luz y calor. Es muy beneficioso para nuestra salud, ya que aumenta la absorción de calcio en nuestros huesos y aporta vitamina D a nuestra piel. También produce una acción antidepresiva al aportar energía, alegría y optimismo. La piel bronceada, socialmente está considerada como un signo de salud, buena forma y juventud. Por otra parte, determinadas enfermedades de la piel, como el psoriasis o el acné juvenil mejoran tras la exposición al sol.
Pero el exceso de Sol, favorece la aparición de cáncer de piel y provoca el envejecimiento prematuro de la misma.
La piel guarda memoria de las ingerencias que se han ido acumulando sobre ella, hasta el punto que determinados melanomas malignos que aparecen en la edad adulta, tienen su origen en una quemadura solar ocurrida en la infancia.
Un exceso de exposición a los rayos solares, puede ocasionar una disminución del sistema defensivo e inmunitario de algunos pacientes, incrementando el riesgo de padecer infecciones. Es el caso del herpes simple post solar, 3 más frecuente en los niños. Se trata de un proceso de reactivación del virus de herpes simple, que tiene lugar a las pocas horas de haberse expuesto en exceso al Sol.

La piel: la barrera natural frente al sol
La piel es la barrera defensiva natural de nuestro organismo frente a las radiaciones ultravioleta. Cuando estas entran en nuestra piel, las células reaccionan y se defienden. Dentro de nuestras células hay una parte que es imprescindible proteger: el núcleo. Por eso, cuando la radiación ataca a la célula, ésta se defiende mediante unos puntos de color negro que se disponen encima del núcleo a modo de paraguas. Estos puntos son la melanina. 4
Si la radiación solar es muy fuerte y duradera, la melanina del interior de la célula no es suficiente para proteger su núcleo. Cuando esto ocurre, los melanocitos (que son los encargados de fabricar melanina) producen nuevos escudos que son mandados a las células para protegerlas.
A medida que aumenta la producción de melanina, nuestra piel adquiere un color más oscuro. Este oscurecimiento de nuestra piel recibe el nombre de bronceado y no es más que la expresión de que nuestra piel se está defendiendo eficazmente contra el Sol. Por el contrario, si tras la exposición solar nuestra piel enrojece, se quema y no se broncea, nos encontramos frente a una piel indefensa frente a los rayos ultravioleta, y totalmente incapaz de producir la necesaria melanina para proteger el núcleo celular. Precisamente el daño solar sobre el núcleo es el responsable de la aparición de tumores.
Según la mayor o menor capacidad de cada persona por producir melanina, existe una clasificación por fototipos, que va del 1 (de pieles muy claras y ojos azules, que se queman siempre y no se pigmentan nunca por carecer de melanina), 5 al fototipo 6 (propio de la raza negra, que nunca se queman por poseer genéticamente mucha melanina). En nuestro entorno mediterráneo, se dan principalmente los fototipos 3 y 4 (se queman moderadamente y se pigmentan con relativa facilidad).

¿Cuándo es más intensa la radiación solar?
La intensidad con la que nos llega la radiación solar no siempre es la misma. Son varios los factores que influyen en su intensidad:

Hora del día: Es máxima entre las 12 y las 16 horas.
Altitud: El riesgo de quemadura se incrementa con la altura, a razón de un 4% cada 300 metros.
Lugar geográfico: La radiación solar es más intensa cerca del Ecuador puesto que esta incide perpendicularmente sobre la Tierra.
Estación del año: En verano es cuando la radiación nos llega con toda su energía, aunque no se debe menospreciar la radiación durante el resto del año.
Climatología: En un día nublado el riesgo de quemadura sigue siendo alto, puesto que un 90% de radiaciones ultravioleta son capaces de atravesar las nubes.
Agua, nieve, y arena: Son superficies que reflejan la radiación solar. El agua un 20%, 6 la arena un 25%, y la nieve un 80%, actuando como espejos amplificadores. Este efecto se suma al de los rayos que inciden directamente sobre la piel.

¿Qué es el índice ultravioleta Solar?
Representa una predicción de la cantidad máxima de radiación solar ultravioleta perjudicial para la piel, que incidirá en la superficie de la Tierra a mediodía solar y en ausencia de nubes. Los valores que adopta van de cero en adelante y, cuanto mayor es el índice, mayor será la probabilidad de que la exposición al Sol dañe la piel y los ojos. Se considera un índice bajo, a valores de 1 a 3; un índice medio, cuando van de 4 a 6; índice alto, entre 7 y 9; y finalmente hablaremos de exposición extrema, a valores superiores a 10.
Es cada vez más frecuente, que los medios de comunicación incorporen en su información meteorológica diaria el índice ultravioleta solar, como medio de concienciar a la población acerca de los daños que puede causar una exposición solar excesiva, y para advertir de la necesidad de adoptar medidas de protección. Ello es particularmente importante, por la constante disminución de la capa de ozono estratosfério, y el consiguiente aumento de la intensidad de la radiación ultravioleta que afecta cada vez más a la salud.

Consejos a la hora de tomar el Sol
Conviene recordar unas sencillas precauciones para evitar los efectos dañinos del Sol, como:

1º- Evitar la exposición entre las 12 y las 16 horas.
2º- Exponerse progresivamente, especialmente los primeros días, hasta iniciar el bronceado. Evitar a toda costa la exposición intensiva durante  pocos dias ( tal como ocurre con la exposición vacacional) .
3º- Utilizar protectores solares de alto índice de protección, sobre todo en personas de piel y ojos claros que se queman facilmente. No olvide proteger también los labios con protectores labiales, así como utilizar gafas de Sol homologadas. 7
4º- No aplicarse colonias o jabones perfumados antes de exponerse al Sol, por su efecto fotosensibilizante. 8
5º- La manipulación o el contacto de nuestra piel con determinadas plantas ricas en compuestos fotosensibilizantes (como la higuera 9, el césped recién cortado, etc.) en horas de máxima exposición, puede provocar importantes reacciones ampollosas cutáneas.
6º- Ciertos fármacos son capaces de producir reacciones de fotosensibilidad o aumentar el riesgo de reacción de la piel frente al Sol, como algunos antibióticos: tetraciclinas 10, antihistaminicos tópicos: Fenergan crema, Polaramine crema ,etc., Sulfamidas: Septrin, y ciertos antiarrítmicos cardíacos: Trangorex , etc.
7º- Consulte a su Dermatólogo ante cualquier lesión de la piel que se agrave o se desencadene por la acción del Sol.
8º- También debe consultar con el Dermatólogo en caso de apreciar cualquier cambio en la forma, tamaño o color de alguna peca o lunar.
9º- Aunque emplee protectores solares, no permanezca mucho tiempo al Sol, y procure utilizar sombrilla, gorro y camiseta como protección adicional. Recuerde que las sombrillas de playa protegen solo parcialmente, ya que bajo la misma, sigue llegando luz reflejada y cuantificada en un 50%. 11
10º- El cumplimiento de estas normas es especialmente importante en los niños pequeños, debiendo mantenerlos fuera de la luz solar directa.

De una correcta y equilibrada relación de nuestra piel con el Sol a lo largo de toda nuestra vida, dependerá en buena medida nuestro futuro, porque tanto el envejecimiento como el cáncer de piel no aparecerán hasta mucho más tarde, aunque el deterioro de la misma se inicia con las primeras exposiciones al sol.
Disfrute del Sol sin peligro, y pase un buen verano. 12

Dr. Donís Muñoz-Dermatólogo Gandia
consulta@donismunoz.com
www.donismunoz.com
 



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